jueves, 22 de enero de 2009

The Guardian




Jake es el héroe enmascarado, enmascarado por su confianza y seguridad que oculta sus verdaderos miedos, que oculta el motivo por el desea arriesgar su vida. Jake es el hombre araña, al que la culpa por una muerte que no era su responsabilidad, por una muerte que no supo ver venir, impulsa a balancearse entre los rascacielos, o las olas. A querer estar a punto de morir para sentir que ha arrebatado una vida a la muerte, la misma cruel parca que se llevo su vida.

Jake desea el riesgo, porque la culpa es traicionera y le impulsa al peligro. Porque nadie llamaría asesino al héroe, solo él mismo. Pero a Jake no le resuena una voz que le lleva por el buen camino, a Jake le impulsan las miradas, los susurros de aquellos que le culpan de no ser perfecto, de no ser humano. Por eso Jake se enfunda un uniforme de héroe, de salvador de los desesperanzados.

Pero todo héroe tiene su clon, todo héroe recibe la visita del fantasma de las navidades futuras, en forma de instructor, de amigo, de líder, una versión más vieja de si mismo o un vistazo presente a un futuro lejano. Una vida de respeto, una vida de responsabilidad. Una vida rota por la culpa, culpa por todos aquello que no pudo salvar.

No hay alegría para el héroe, no hay consuelo en el rescate le susurra Ben al oído, no encontraras lo que buscas en el mar, en las oscuras y frías aguas no hay piedad, no hay redención. Solo una lucha en la que las victorias duran segundos y cada vida que no consigues arrebatarle te carcome un poco por dentro. Cada momento de consuelo es el prologo de un nueva derrota, de una imposible lucha por acallar a la conciencia que siempre te exige más, que siempre te pide lo imposible.

Solo Jake sabe si será capaz de aceptar la verdad, de escuchar la voz del hombre que le precede y le acompaña para no repetir los mismos errores y ser capaz de vivir la vida, la preciosa y única vida que posee y de la que es dueño, de salvar al único que realmente puede salvar de tan pesada carga, él mismo,.